20.11.11

Que llueva que llueva la vieja está en la cueva! Los pajaritos cantan, la vieja se levanta!.. Mañana no curso jojojo igual me tengo que levantar a estudiar pero cabe destacar que sean las seis de la mañana, escuche lluevia y pueda seguir durmiendo un par de horas más, es algo impagable.
Un temita importante respecto a esto, y se darán cuenta de que es una asignatura reiterativa de mi vida, es el transporte.
Hoy: el subte.
El subte es el fiel amigo que te ahorra el tránsito insoportable a las doce del mediodía cuando estás en pleno centro y viajás en un colectivo modernísimo que va a dos por hora (metete lo moderno en el cu%#), pero que indefectiblemente, no nos hace safar de ese otro factor super importante en horas picos: la gente.
Gracias a Dios pasan cada dos minutos más o menos, pero sabés que viajar a las cinco de la tarde es sinónimo de voy-a-recibir-más-apoyadas-que-molinete-de-subte (ya que estamos). Lo peor es que vos entrás en el misma puerta que ellos entraron una estación antes, con el subte hasta las manos como en este mismo instante, pero te miran con la mejor cara de "estás cometiendo la desubicación de tu vida, ¿no ves que ya no entramos más?". Los que suben, muy probablemente quieran entrar sin dejar bajar logicamente primero a los que liberan el espacio que pretenden ocupar, desesperados, con cara de momento de pánico. Y en ese mismo momento, de subte literalmente explotado, el subte arranca de una estación, y un sujeto que definitivamente no entendió el entorno en el cual se encuentra te pregunta desde el otro lado del vagón más o menos "¿bajás?", sinónimo de "correte que quiero salir"... el problema es que, querido amigo mío, hasta que el tren no frene en la respectiva estación, ¡es imposible que me desplace siquiera un milimetro hacia cualquier dirección! ¿¿¡¿¡No es obvio?!?!?
Por supuesto que también está la situación inversa... el subte vacío de las dos de la tarde, y el inteligente que pudiendo elegir asiento, porción del pasillo y lo que se le cante, va y se para JUSTO EN EL MEDIO DE LA PUERTA! Y vos estás llegando a la estación, te dirigís a la puerta, el tren frena, la puerta se abre y... el señor mente iluminada no se corre hasta que le pedís "permiso, por favor".
Seguramente me estoy quedando corta en el tedioso camino de regreso a casa, acepto adiciones de la tortura diaria. Y fuerza compañeros, vamos que se puede, resistiremos, triunfaremos y seremos millones!

12.11.11

Qué inoportuna que soy al decir esto, pero cómo duele percibir las pocas ganas del ser amado de estar con la persona que más se esfuerza para complacerlo, y ama como a un dios.
¿Qué está pasando en el mundo? Qué está pasando, que mueren tantas personitas... gente excelente que tenía toda una vida por delante y este año se la arrebató de manera impiadosa? Te sigo extrañando como el 25 de enero princesa... cuando el día es lindo pienso en vos, iluminándolo todo con tu sonrisa... cuando me siento triste, pienso en vos, y en tu tonito gracioso y feliz diciendome algo oportuno o no, pero sacándome una sonrisa.
Pienso en vos con culpa, porque dejar en un plano menos importante del que le corresponde a un gran amigo, planeando mil salidas para hacer juntas o charlas que tener, pero no conretarlas, y finalmente que este desenlace no me deje haberte dicho lo mucho que te quiero y lo hermosa persona que sos y cuánto te extrañaba, es algo que no puedo perdonarme jamás... y cada vez que me entero de alguna noticia como la de hoy, te extraño más y más.

Si quieres olvidarme date prisa, no me consuela tu duda. Si quieres olvidarme olvídame... pero no me des más besos de Judas. No me cuentes después. No me jures quizás. No me digas jamás.

6.11.11

Veo lo enamorado que estás y me alegro por vos, porque eras un hermoso desastre y me encanta verte asi... pero te odio, porque no te pudiste enamorar así de mi. Y más me gustás.

31.10.11

A veces me someto al engaño de tardar tiempo en elegir un buen outfit, y comprarlo... Y vestirme lo más divina posible, y maquillarme para tapar el cansancio de haber ido cuatro horas a la facultad y trabajado ocho, y estar saliendo ese mismo día. Y le pongo una máscara a mi cansancio llenandome la boca de chistes, y frases alegres... comentarios positivos, otros no tanto, mucha atención cuando me encantaría estar tapada hasta los ojos durmiendo en mi cama y comentarios acerca de Pirulo o Mengana, que no me interesan en lo más mínimo, a fin de charlotear y sentirme un ser sociable.
No soporto toda esa máscara. ¿Acaso el mundo no sería mejor si la tabla de planchar no se pusiera sus tetas plásticas, la gordita fuera gordita y no sufriera con liposucciones, la fea se sintiera bien con su fealdad por ser una excelente persona y no tener que competir con las eximias y expertas reinas de la farsa? ¿Qué tal si los hombres pudieran ver más allá de todas esas cosas? Y por supuesto que las mujeres también, porque sincerándonos... a quién le gusta el chico simpático, pero bueno... si se haría tal cosa sería un caño... lo quiero como amigo.
O será que está bien, que la ley de Darwin se aplica a cualquier situación de la vida cotidiana y... lo siento amiga, pero si querés ser top, osada, linda, simpática, perfecta y demás, tenés que morirte de hambre por lo menos desde septiembre, y matarte en el gimnasio porque sino, despierta! NO HAY CHANCE!
Cómo disfruto de estar tirada en mi casa en el sillón, toda rotosa, recién salida de una ducha reparadora... con mi pantalón de gimnasia del colegio (lo terminé hace dos años) , una remera asquerosamente vieja, de esas que sólo sirven de pijama, y mi novio que así y todo me dice que soy linda el muy embustero.
Creo que eso es lo que cuenta. A modo anecdótico, personalmente me pasó que en una primera cita con una persona que me interesó muchísimo y por la cual podría haber hecho cualqueir cosa tranquilamente, me sucedió que no quería dejar "baches" esos silencios, que amo... disfruto junto a una persona cuya compañía me es grata, pero para el resto del mundo suelen ser incómodos y llenan con frases muchas veces sin sentido agradecidas y festejadas por el interlocutor como si fueran lo mejor que escuchó en su vida. Puedo jurar que hablé TODA la noche, reí, fui sagaz y extrovertida. Nunca más salí con él. Un amigo en común una vez me contó que le dijo que sentía que hablaba demasiado.
Ayer pensé en dos cosas sumamente importantes para poner. Y me olvidé de una... qué bronca!